Es muy sonado que la felicidad se compone de pequeños momentos, azarosos fortuitos, que dejan un buen recuerdo... y es que la felicidad al final no es más que una colección de recuerdos que nuestra mente como videocassetera reproduce una y otra vez, y saboreamos cada imagen,cada olor y cada sensación.
Dejaste cincelado en mi corazón tu evocación, tu esencia.
La luna no terminó un ciclo y todo se consumió. El dulce placer de lo prohibido no trae sino una profunda opresión y la desilusión autocrítica. Otro periodo de nostalgia.
Perdón del tiempo a las idioteces adolescentes, es lo que más representa y lo que más se anhela.
Gio, algún día lo dejaremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario