viernes, 19 de noviembre de 2010

Refundación de México (I parte)

Me he dejado seducir por la idea de festejar el centenario del inicio de la Revolución y el bicentenario del inicio de la guerra de Independencia; han sido días gratos, descansar en medio de los trabajos upibianos. Pero el no hacer mucho me condena a pensar, y ésta es la más peligrosa actividad; puesto que reflexionar usualmente quita la alegría de conocer superficialmente para sustituirla con la triste pero no menos importante realidad.

Propongo algo simple: este país no funciona.
Hoy, 22 de noviembre de 2010 ha estallado un nuevo movimiento armado. Tras meses de gestación se ha levantado un grupo a combatir las injusticias que curiosamente intentaron combatir hace 100 y 200 años nuestros compatriotas.
Los meses anteriores han recreado los escenarios pre-independencia y pre-revolución: crisis económica para la mayoría del pueblo, mientras unos cuantos viven en opulencia. El país es dominado por extranjeros, y hay represión a todo intento de cambio. Se vive inseguridad y mucha injusticia.
¡Se levantaron en armas!
En los salones de las instituciones públicas de la Ciudad de México ha surgido un movimiento ideológico: la juventud ha despertado de su letargo posmodernista.
En todo el país la gente ha estado esperando esta nueva oportunidad que se nos permite sólo cada 100 años; para transformar nuestra nación. Nuestro fuego nuevo ha empezado.
Esta vez es totalmente incierta la situación: los rumores se han regado como pólvora por las calles de las ciudades; las autoridades han decidido usar sus recursos: Televisa y TV Azteca han ideado programas televisivos que dominen las masas; los cantantes y la industria del corazón está a la orden del día. En el DF se le dió a cada joven la oportunidad de "estudiar" (bueno, al menos de ingresar) a una institución educativa, una beca, un paquete escolar, es más: ahora el pasaje es gratuito. Las pistas de hielo están listas, y todo bajo el lógico pensamiento: la deuda es tan grande que jamás la pagaremos, así que sigamos gastando.
Hay algo diferente hoy: ni la boda de Peña Nieto, ni la "guerra" contra el narcotráfico, ni las pistas de hielo, las cosas "peladitas y a la boca", la palabrería de los políticos de todos los niveles han logrado apagar esta nueva flama.
Estamos a punto de ser nación.

1 comentario:

  1. Mi deseo sería que los que vivan en México dentro de 80 años lean esto en sus libros de historia:) jaja

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